2014-06-14

Por qué las proteínas no se recombinan facilmente —Ann Gauger

Parece haber una idea flotando entre algunos biólogos de que es fácil recombinar los dominios de proteínas o pedazos de su estructura para generar una nueva función. Supongo que llegaron a esa conclusión de tanto de mirar dibujos simplificados de estructura proteicas, olvidandose de las delicadas interacciones atómicas que son requeridas.

Para los que no son biólogos, permítanme explicar por qué las proteínas no se recombinan fácilmente. Un pliegue de proteína normalmente se compone de elementos estructurales más pequeños denominados hélices alfa o láminas beta, con bucles que las conectan. Estos elementos adoptan un patrón estereotipo de plegado debido a los patrones de unión de los hidrógenos entre los aminoácidos. La siguiente ilustración de Axe (2010) muestra estos patrones de unión de hidrógeno como líneas discontinuas rojas entre los aminoácidos unidos. Para mayor claridad, las cadenas laterales de cada aminoácido se eliminaron, mientras que la red principal está a todo color:



Debajo de cada hélice (a) o lámina (b) hay una forma geométrica simplificada que ilustra cómo el elemento se ensambla y los bordes que están disponibles para que haya una extensión (caras color magenta). Vemos cada tipo de estructura de costado (a la izquierda) y frontal (a la derecha).

Es importante saber que las diferentes combinaciones de aminoácidos pueden formar cada una de estos diferentes elementos —muchas secuencias diferentes pueden formar hélices alfa o láminas beta. Como resultado, cada hélice o lámina en particular tiene un conjunto distinto de cadenas laterales que salen de ella, lo que implica un conjunto distinto de interacciones químicas con cualquier otra secuencia proteíca de las inmediaciones. Por lo tanto, las hélices y las hojas son elementos estructurales dependientes de secuencia, dentro de los pliegues de proteínas. Usted no puede pegarlos e intercambiarlos por ahí como como si fuesen piezas de LEGO.

Esto necesariamente significa que cuando usted trae al contacto nuevos elementos de estructura secundaria por algún tipo de reestructuración será poco probable formar un un pliegue tridimensional estable sin que hayan modificaciones significativas.

Las unidades de estructura secundaria se ensamblan en la amplia gama de estructuras de proteínas que existen en la naturaleza, algunas de las cuales se muestran a continuación en forma de dibujos. Las hebras beta se muestran como flechas y las hélices aplanadas como bobinas. Recuerde, las proteínas en realidad no se parecen a esto; más bien cuando son diagramadas de esta manera se nos hace más facil hacer comparaciones entre estructuras. 



El comportamiento contexto dependiente de los módulos estructurales, como las hélices y las hojas, ha sido demostrado experimentalmente. La regla general es que los módulos que funcionan como unidades independientes, con poca interacción con otros elementos estructurales, a veces pueden ser recombinados. Los módulos con múltiples interacciones externas no pueden. Estos principios se ilustran en una serie de experimentos utilizando la proteína beta lactamasa, una enzima que descompone la penicilina en las bacterias resistentes a la penicilina.

En primer lugar voy a describir una serie de experimentos que demuestran que la recombinación modular es posible, pero sólo en ciertas circunstancias. Meyer y sus colaboradores identificaron bloques de secuencia que deberían funcionar como módulos autónomos en tres enzimas beta lactamasa naturales, utilizando un algoritmo de ordenador que analiza las superficies exteriores de los módulos propuestos en lo que respecta a las interacciones de la cadena lateral. Estas enzimas tenían entre 34 a 42% de similitud de secuencia, lo que permitió que sus secuencias se alinien con cierta confianza. A continuación, mezclaron y combinaron los módulos autónomos identificados de estas enzimas produciendo enzimas quiméricas y las probaron para evaluar su funcionalidad. Incluso con los sitios de empalme cuidadosamente diseñados, y optima independencia de secuencia, cuatro de cada cinco quimeras no ha tenido ninguna función detectable, y sólo una de cada diez tenían una función aproximada a la de las enzimas naturales. Por lo tanto, incluso bajo las circunstancias ideales de un diseño cuidadoso, la mayoría de las recombinaciones fallaron.

Otra evaluación de la modularidad fue informada por Doug Axe, quien examinó si los principales dominios estructurales de las enzimas beta lactamasas podrían ser intercambiados. En la imagen de abajo, la parte (A) muestra la estructura del dominio de las dos enzimas beta lactamasas que utilizó, con los dos dominios de cada proteína en diferentes colores. En (B) las cadenas principales de los dominios similares de cada proteína están alineadas la una con la otra para mostrar su similitud 3-D. Ambas enzimas llevan a cabo exactamente la misma reacción química, pero tienen una similitud en la secuencia de aminoácidos sólo en un 26%.



A pesar de la similitud estructural y funcional, los dominios de las dos proteínas no son intercambiables. El intercambio de dominios entre las enzimas destruye la actividad enzimática. ¿Por qué? Debido a que el sitio activo de la enzima se encuentra en la interfaz entre los dos dominios, y las interacciones de cadena lateral que sean sustancialmente diferentes en la interfaz interrumpirían la función de la enzima quimérica. Así que este es un caso en el que las extensas interacciones específicas de cadena lateral evitan cualquier recombinación funcional entre los dominios.

Esta misma especificidad de secuencia se puede demostrar incluso en el nivel de aminoácidos individuales. Valiendose de dos variantes de beta lactamasa cuyas estructuras son casi idénticas (lo cual se muestra a continuación), y cuyas secuencias son 50% idénticas, otro estudio realizado por Axe intercambió aminoácidos no coincidentes pero posicionalmente equivalentes entre las dos proteínas para ver si podían sustituir el uno al otro.



Como Doug Axe describe en su paper de 2010,

“Si los residuos alineados pero no coincidentes son parte de piezas equivalentes, entonces deberíamos ser capaces de sustituir libremente entre estos parentales equivalentes sin que exista deterioro. Sin embargo, cuando las secuencias de proteínas fueron parcialmente aleatorizadas de esta manera, incluso de una forma tal que los híbridos fueron aproximadamente el 90% idénticos a uno de los parentales, ninguno de ellos tenía función detectable”.

En otras palabras, incluso si sólo el 10% de los residuos no coincidentes se cambiase, la enzima híbrida resultante ya no funcionará. ¿Por qué? Debido a que la sustitución de diferentes aminoácidos en la estructura de la proteína existente desestabilizó el pliegue, a pesar de que esos mismos aminoácidos han funcionado bien en otro contexto. Por lo tanto, la secuencia de aminoácidos de cada proteína funciona como un todo para ayudar a generar un pliegue estable adecuado, y de una manera dependiente del conctexto.

Así que tenemos efectos contexto dependientes en el funcionamiento de las proteínas a nivel de estructura primaria, estructura secundaria y estructura terciaria (nivel de dominio). Esto no es un buen augurio de éxito para la recombinación aleatoria de bits de secuencia a fin de producir pliegues estables y funcionales en las proteínas, o incluso para recombinaciones de nivel de dominio en las que se requiere un grado de interacción bastante significativo.


Autor: Ann Gauger - Recibio la Licenciatura en Biología del Instituto Tecnológico de Massachusetts y un Doctorado en Biología del Desarrollo de la Universidad de Washington. Tambien realizó un trabajo post-doctoral en Harvard. Actualmente trabaja en el Biologic Institute. En su trabajo utiliza biología molecular e ingeniería genética para estudiar el origen, la organización y el funcionamiento de las vías metabólicas.

Traductor: Daniel Alonso - Estudia Licenciatura en Ciencias Biológicas en UNT, Argentina.

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